GEOLECTOS

Si va a utilizar la información comentada que aparece en este blog, sea elegante y cite su procedencia. No es científicamente ético cortar y pegar la información para hacerla pasar por propia.

Nombre: José Antonio González Salgado
Lugar: Extremadura, Spain

03 julio 2009

Diez problemas de dialectología extremeña

En la Revista de Estudios Extremeños, acaba de publicarse un artículo en el que repaso los que considero que son los principales problemas de las hablas de Extremadura. El texto completo se puede descargar de la página del Centro de Estudios Extremeños de la Diputación Provincial de Badajoz.

02 julio 2009

Lenguaje jurídico

Hoy se ha publicado un artículo que me hace especial ilusión. Se trata de un estudio relacionado con mi faceta profesional: el lenguaje jurídico, lenguaje de especialidad al que me dedico desde hace tiempo en el que está considerado el mejor despacho de abogados de España. La referencia del artículo es esta: “El lenguaje jurídico del siglo XXI”, Diario La Ley, n.º 7209, 2 de julio de 2009, págs. 1-6. El texto completo se puede descargar pinchando aquí.

15 junio 2009

Mirandés y leonés, juntos pero no revueltos

Esta mañana, alguien vinculado al estudio de las lenguas minoritarias ha solicitado mi opinión sobre la posibilidad de que el mirandés cambie su denominación por la de astur-leonés, a efectos del código ISO, para que, de esta forma, se reconozca explícitamente el leonés como lengua internacional, ya que, según parece, hay grupos de personas en León que no comparten que su “supuesta lengua” aparezca bajo la denominación de asturiano.

La pregunta concreta que se me hacía es la siguiente: “É possível que o mirandês adopte o nome de asturo-leonês sem perder a sua própria identidade e o direito à sua própria norma?”.

Y mi respuesta ha sido esta: “Tajantemente, no. El mirandés no puede adoptar el nombre de astur-leonés (ni ningún otro nombre) sin perder su identidad. El mirandés, aunque históricamente proceda del leonés (o astur-leonés, o como quieran llamarlo), hoy es una lengua independiente.

(...)

En León, como en otras partes de España, hay grupos que reclaman la independencia lingüística, es decir, que consideran que allí se habla algo distinto del español. Históricamente, no hay ninguna objeción que hacer a esa interpretación: leonés y castellano son dos lenguas distintas; pero, sincrónicamente, la pretensión de crear un leonés (que nadie habla en León, salvo quienes intentan resucitarlo) carece de fundamento. Sin duda, los leoneses radicales han visto en el mirandés una tabla de salvación a la que agarrarse para intentar que su leonés sea considerado idioma.

El leonés no tiene, hasta la fecha, código ISO propio (y es previsible que nunca lo tenga). El asturiano sí lo tiene. Está claro que este hecho ha molestado a algunos leoneses, a los que no les gusta que la denominación de lo que ellos consideran lengua suya sea la de asturiano. (...) Los asturianos han sido muy listos, ya que en la denominación de su lengua han incluido, como sinónimos, asturleonés, bable y leonés. ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente, que los leoneses tienen que trabajar bajo el rótulo de asturiano con arreglo al código ISO. De la existencia real de esa lengua asturiana también habría mucho que hablar, pero esa es harina de otro costal.

Ya habrás inferido que esto de los códigos ISO no me convence demasiado. Es más, creo que los códigos ISO son una soberana estupidez. Una lengua es una lengua con independencia del número que le otorgue una institución. Además, los criterios que sigue el SIL para proporcionar los códigos son totalmente arbitrarios (...). Esta institución también ha concedido un código ISO al extremeño (639-3 ext), y afirma que este “idioma” es hablado en Extremadura por 200.000 personas. A pesar de haber nacido allí, de haber vivido allí y de haber investigado el extremeño, no he encontrado todavía a ninguno de esos hablantes. Debe ser que se esconden muy bien.

Pero hay más. Sin salir de las lenguas de España, SIL también ha otorgado un código ISO al quinqui (ISO 639-3 quq). Según SIL, en España existe un idioma llamado quinqui, relacionado con los gitanos, que también debe ser hablado por gente que se esconde muy bien. Ningún lingüista ni dialectólogo que conozca admite que tal lengua exista en España. SIL se la ha inventado. Una organización que inventa lenguas carece de toda credibilidad para mí.

El problema está en que SIL es asesor de la Unesco, y la Unesco considera lenguas, a efectos oficiales en sus documentos, las lenguas que le dice SIL que lo son. Si SIL dice que en Extremadura hay 200.000 hablantes de un idioma llamado extremeño, la Unesco ratifica que en Extremadura 200.000 personas no hablan español, sino extremeño (...).

Los códigos ISO se han convertido en argumento (...) para quienes reclaman la cooficialidad lingüística en algunas comunidades. El problema que encuentran los defensores de esos códigos es que nadie (excepto la controvertida Wikipedia) les hace caso. Los Gobiernos, que son los que en última instancia deciden qué lenguas se hablan en un país, no quieren saber nada de códigos ISO, ni de SIL ni, si me apuras, de la Unesco. Hoy por hoy, como sabes, tiene más peso en nuestro continente el Consejo de Europa (y su Carta de las Lenguas Regionales o Minoritarias) que la institución religiosa que reparte los códigos ISO a diestro y siniestro. SIL, no lo olvidemos, es “una organización de fe” y sus integrantes comparten “un compromiso cristiano de servicio” (pág. 3 del folleto de propaganda de SIL). No seré yo quien afirme que SIL es una secta, porque no lo sé, pero desde luego me parece poco serio que la Unesco confíe el estudio de las lenguas a instituciones cuyo verdadero objetivo es la evangelización.

Una prueba de que la Unesco no sabe lo que es una lengua o un dialecto la encontramos en el recientemente publicado Atlas de las lenguas en peligro de extinción del mundo. Después de consultar ese atlas, ya no sé qué entiende la Unesco por leonés, o por aragonés, o por mirandés, o por aranés, porque lo mezcla todo. Más información sobre este último asunto la tienes aquí: http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?pg=00206 (Ahí podrás ver que la Unesco, como nombres alternativos para el astur-leonés, utiliza mirandés, bable, extremeño y cántabro. O sea, para la Unesco, extremeño y mirandés son lo mismo). Sin comentarios”.

La respuesta era algo más larga, pero no merece la pena reproducirla entera.

02 junio 2009

Atlas lingüístico de Puerto Rico

El profesor Enrique Pato Maldonado, de la Universidad de Montreal, me ha avisado hoy de la puesta en marcha de la página web que ha realizado sobre el Atlas lingüístico de Puerto Rico, un auténtico homenaje al autor de ese atlas, Tomás Navarro Tomás.

Cuando he visitado la página, he quedado maravillado.

No hace mucho, me quejaba aquí de que acceder en España a algunos atlas lingüísticos es tarea muy dificultosa, y afirmaba que me parecía incomprensible que atlas de la primera mitad del siglo XX no puedan ser consultados en línea. Bien, pues hoy, gracias a Enrique Pato, tengo que tragarme mis palabras. Uno de esos atlas a los que no era fácil acceder ya lo tenemos en la Red (en la edición que existe en Google Libros de El español en Puerto Rico, se encuentra restringida la vista de los mapas).

Para los enamorados de la geografía lingüística, la publicación en Internet de esos 75 mapas es una bendición. El trabajo que están realizando Enrique Pato y David Heap para dar a conocer los materiales de atlas antiguos es impagable. Ya he dicho en alguna ocasión que investigadores con ideas frescas y con ganas de trabajar están dando una lección magistral a muchos otros. ¡Bravo por gente de la talla de estos dos profesores!, porque son los que permiten que la investigación avance.

No resisto la tentación de transcribir las palabras del propio Enrique Pato en su “Doble justificación del Atlas Lingüístico de Puerto Rico, en línea”, porque son un precioso manifiesto ético, que recoge ideas de Labov y de Wolfram, y que debería ser de obligado cumplimiento para cualquier dialectólogo:

“Todo investigador tiene la responsabilidad en el uso de los resultados obtenidos en su investigación y debe, además, beneficiar a la comunidad o grupo observado”.

“El investigador que disponga de datos lingüísticos de alguna comunidad de habla está en la obligación de ponerlos en conocimiento de dicha comunidad cuando los necesite”.

“El investigador que haya obtenido datos de miembros de una comunidad de habla debe buscar los modos prácticos de devolver el favor lingüístico que le han proporcionado”.

Estoy convencido de que Tomás Navarro Tomás suscribiría también íntegramente esos principios éticos, y estaría encantado de ver que sus mapas pueden ser consultados desde cualquier lugar del mundo.

20 mayo 2009

La fala y las teorías absurdas

Hace unos años, Quique Costas, en un artículo publicado en la Revista de Filología Románica, me atribuyó una teoría sobre la adscripción lingüística de la fala del noroeste de Cáceres que no tenía fundamento en lo que yo había dicho hasta ese momento (el artículo es del año 2001 y mis investigaciones se empezaron a conocer a partir de 2003). Es más, por aquel entonces ni siquiera tenía una opinión sobre la fala porque me interesaban mucho más los aspectos generales de las hablas extremeñas: la fala era solo una piececita más en el puzle dialectal de Extremadura (una única encuesta en Eljas, en 1996, no podía justificar el establecimiento de ninguna teoría). El asunto quedó zanjado en su día: Costas me dio sus razones, que entendí, y a él le quedó claro que eso de “castellano dialectal extremeño con lusismos” yo no lo había dicho en mi vida.

Sin embargo, y ahora es cuando viene lo bueno, como aquella “supuesta” opinión mía quedó reproducida en el artículo de la Revista de Filología Románica, ha ido pasando de unas manos a otras, como si fuera un virus que se contagia al más mínimo contacto. Los que no se molestan en recurrir a las fuentes originales siguen haciéndome padre de una opinión que nunca he expresado. Llevo contados varios casos; el último, el aparecido en un artículo publicado en International Journal of the Sociology of Language (2007). La cita que se hace en la página 131 es graciosa: se toma el autor tan pocas molestias en comprobar la veracidad de lo que dice que incluso reproduce la errata que se deslizó en la Revista de Filología Románica en las iniciales de mi nombre.

08 mayo 2009

Tesoro léxico de las hablas extremeñas


A finales de este año, en el Congreso Al Límite que organiza en Cáceres la Sociedad Extremeña de Estudios Portugueses y de la Lusofonía, desde el Campo Arqueológico de Mértola presentaremos un proyecto que lleva por título Tesoro léxico de la frontera hispano-portuguesa. Se trata de un diccionario que recoge diversos tipos de palabras que se localizan desde el norte de Zamora al sur de Huelva, en España, y desde el norte de Bragança al sur de Faro, en Portugal.

La historia de ese proyecto es curiosa, aunque ahora sólo me interesa hacer referencia a él por su relación con otro diccionario que he estado gestando casi desde que terminé mi tesis: el Tesoro léxico de las hablas extremeñas. El Tesoro de la frontera bebe, en gran medida, de ese otro de carácter más restringido.

En el siguiente enlace se accede al archivo que contiene las referencias bibliográficas empleadas hasta la fecha en la confección del Tesoro extremeño (en rojo, las obras aún pendientes; en negro, las vaciadas en la base de datos): http://www.geolectos.com/tesoro.pdf

Las cuestiones metodológicas de esa obra serán explicadas próximamente.




17 marzo 2009

Atlas de las lenguas en peligro

La Unesco ha publicado una nueva edición del Atlas de las lenguas en peligro en el mundo. En España se señalan el astur-leonés y el aragonés como lenguas en peligro, y el vasco como lengua vulnerable. Son los tres únicos casos mencionados en la Península.

No me sorprende demasiado que en el mapa que ha confeccionado la Unesco se incluyan dos dialectos históricos (astur-leonés y aragonés) como lenguas en peligro, pese a no tener reconocida la oficialidad; pero sí me sorprenden bastante algunas cuestiones sobre las que habría que hacer reflexiones profundas. Me contentaré, no obstante, con expresar mi perplejidad ante algunos hechos.

Por ejemplo, no entiendo por qué en el mapa principal no aparecen dos lenguas reconocidas internacionalmente como tales (oficiales en sus respectivos territorios) como son el aranés y el mirandés.

No entiendo por qué la Unesco se empeña en incluir el mirandés dentro del astur-leonés, por mucho que ese sea su origen histórico.

No entiendo por qué aparecen el inventado extremeño (Extremaduran dialect, dicen los “expertos”) y el más inventado cántabro (Cantabrian dialect) y, sin embargo, no existe la más mínima referencia a la fala, aunque supongo que esto último será porque la consideran, como el Consejo de Europa, gallego puro y duro: dado que el gallego no es lengua en peligro, no tiene por qué aparecer en el atlas.

Los más revolucionarios seguro que echarán en falta la presencia en el mapa del andaluz, del conquense, o incluso del habla de la tía Valentina. Una cosa está clara: como con el resto del mundo operen igual a como lo hacen con las lenguas peninsulares, las lenguas en peligro están amenazadas por un doble motivo, por el peligro real al que están sometidas y por el peligro de encontrarse en manos de la Unesco.



04 marzo 2009

Além Guadiana y el portugués oliventino

El portugués oliventino está de enhorabuena. La Asociación Cultural Além Guadiana ha hecho un trabajo magnífico en la organización de la Jornada que el sábado pasado (28 de febrero) se celebró en Olivenza. No cabe duda de que se han tomado en serio las palabras del Consejo de Europa. En el segundo informe de la aplicación en España de la Carta de las Lenguas Regionales o Minoritarias, el Comité de Expertos “insta a las autoridades a aclarar esta cuestión [la de la situación del portugués de Olivenza] en el próximo ciclo de supervisión, en particular con la Asociación Além Guadiana, establecida recientemente para promover el portugués” (pág. 9). Além Guadiana está haciendo su trabajo. No es nada fácil que una asociación joven logre reunir en un encuentro a ponentes de la talla de los que han participado en la Jornada, pero ellos lo han conseguido. Para los que hemos tenido la suerte de asistir, ha sido un placer volver a escuchar a investigadores de la talla de Manuela Barros, Enrique Gargallo y Juan Carrasco, y de volver a coincidir con el entrañable Domingo Frades.

Ahora falta por ver que las autoridades extremeñas hagan también su trabajo, aunque con eso ya tengo muchas dudas.

26 diciembre 2008

Extremadura en LL-MAP


Ya están disponibles los primeros mapas lingüísticos de Extremadura en la página del proyecto LL-MAP. Para una correcta visualización del contenido es necesario tener instalado el navegador web Mozilla Firefox.


12 diciembre 2008

Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias

Ayer se publicó un nuevo informe sobre la aplicación en España de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Más de lo mismo, aunque con algunas novedades. En lo que a Extremadura interesa, el informe reconoce la existencia de la fala (oficialmente, para el Consejo de Europa ya es variedad del gallego), mientras que expresa sus dudas sobre el portugués de Olivenza (está en un limbo difícil de definir) y se reconoce impotente para evaluar con criterios objetivos el portugués de otras localidades.

Desde luego, el aspecto más positivo del informe es que no se menciona la existencia del castúo o extremeño, lo que choca en cierto modo con los datos que maneja la Unesco. Mientras esta última organización afirma que el castúo es la lengua de 200.000 personas (sic); el Consejo de Europa no hace ni la más mínima mención del engendro inventado por cuatro iluminados.

09 noviembre 2008

Atlas lingüísticos

Hace cinco años hice una primera recopilación de los atlas lingüísticos que estaban disponibles en edición electrónica en todo el mundo. No eran muchos. Había más información relacionada con atlas concretos que auténticos atlas en línea. Hoy he actualizado la lista y me he dado cuenta de que la situación sigue siendo la misma que hace cinco años.

La Red está repleta de palabrería inútil. Hay cientos de páginas con informaciones parciales sobre atlas lingüísticos ya realizados o sobre proyectos en marcha, pero se cuentan con los dedos de las dos manos los atlas lingüísticos que están disponibles a texto completo. Acceder en España a las versiones en papel del Atlas Linguistique de la France o el AIS es tarea imposible si no se vive en Madrid o Barcelona; me parece incomprensible que atlas de la primera mitad del siglo XX, los clásicos de la Geografía Lingüística, no puedan ser consultados en línea.

Los atlas lingüísticos españoles tampoco se salvan de la crítica. No parece que exista mucho interés en divulgar (ni en formato electrónico ni de ninguna otra forma) los resultados de investigaciones que han sido pagadas con dinero público. En algunos casos, la situación es especialmente sangrante: ¿Qué ha pasado con el Atlas Lingüístico de España y Portugal (ALEP)? ¿Para qué se ha gastado dinero el CSIC desde 1974 en realizar encuestas que, excepto en Castilla y León, no han arrojado ningún resultado? ¿Dónde están los cuestionarios? ¿Tendrá que venir alguien dentro de 50 años para que saque las castañas del fuego, como ha ocurrido con el ALPI? ¿Dónde están los mapas del Atlas Lingüístico de Extremadura? ¿De verdad se tardan más de diez años en cartografiar materiales que habían sido recogidos muchos años antes? ¿Por qué no se han utilizado los cuestionarios del ALEP para hacer atlas regionales en comarcas donde todavía no existe esta obra? ¿Tendrá Asturias algún día un atlas lingüístico? ¿Lo tendrá Murcia? No sigo... por ahora.

19 julio 2008

LL-MAP

La Eastern Michigan University y la Stockholm University me han ofrecido colaborar en su proyecto LL-MAP (Language and Location - A Map Annotation Project). Los mapas de mi Cartografía Lingüística de Extremadura se incorporarán al proyecto en un futuro próximo. LL-MAP, en palabras de sus editores, "is designed to integrate language information with data from the physical and social sciences by means of a Geographical Information System (GIS). The most important part of the project will be a language subsystem, which will relate geographical information on the area in which a language is or has been spoken to data on resources relevant to the language. Ultimately, the system will include ancillary information on topography, political boundaries, demographics, climate, vegetation, and wildlife, thus providing a basis upon which to build hypotheses about language movement across territory. Some cultural information, e.g., on religion, ethnicity, and economics, will also be included".

22 abril 2008

ISO 639-3 y el extremeño

¡Hay que ver la que están liando algunos porque el juguetito que han descubierto tiene un código ISO!

Seré esquemático, ya que perder el tiempo con estas tonterías no es nada recomendable:

- Para empezar, la norma ISO 639-3 es provisional. SIL International la ha propuesto como una ampliación ambiciosa de la norma ISO 639-2.

- En esa lista provisional, SIL International ha incluido lenguas inexistentes.

- Esta organización es consciente de que la lista presenta errores, por eso la modifican con cierta periodicidad. Un caso clarísimo de error es el de la inclusión, entre las lenguas de España, del quinqui, lengua a la que –por supuesto– otorgan un código ISO bien majo (y bien falso). (Los castúos dirán que el quinqui es idioma nacional: ya pueden pedir cita para construir una Wikipedia y para exigir que se enseñe en los colegios).

- Los cambios que se van produciendo en la lista se publican en boletines de esta organización. El último de esos boletines se puede descargar aquí. Como se ve, la lista se encuentra en continuo movimiento: se incluyen lenguas que no aparecían en ediciones anteriores y desaparecen otras que se ha demostrado que no existen.

- SIL International solicita colaboración para enmendar los errores. Más información aquí.

- El formulario oficial para que se puedan corregir los errores de la lista lo proporciona SIL en su página web (descargar aquí).

- Y un ejemplo de cómo hay que rellenarlo se encuentra a disposición de los usuarios en este otro enlace: formulario.

A mí que el extremeño tenga código ISO me resulta tan indiferente como que lo pueda llegar a tener el zumbido de las abejas (un numerito no cambia la realidad), pero a las autoridades políticas extremeñas sí creo que les debería preocupar un poco el asunto. La existencia de un código ISO para una supuesta lengua extremeña no deja en muy buen lugar a quienes están obligados, por ley, a velar por la imagen que Extremadura proyecta en el resto del mundo y a procurar que la información que circula sobre la región en organismos internacionales se ajuste a la realidad.

14 abril 2008

Diego Catalán

No está de más recordar su "Concepto lingüístico del dialecto chinato en una chinato-hablante". Que descanse en paz.

El estudio de Diego Catalán parte de los textos escritos que Gregoria Canelo entregó en 1904 a Menéndez Pidal. En el primer apartado se señalan los elementos singulares del habla chinata (el ceceo, la distinción entre las parejas de sorda y sonora del castellano antiguo, la aspiración de -s final, la pérdida de -d- intervocálica, la conversión en -l de la -r final y la aspiración de F- latina). A continuación, nos proporciona unas notas sobre la personalidad lingüística de la autora de los textos: "Gregoria Canelo es bilingüe; habla, al parecer, perfectamente un castellano común desprovisto de dialectalismos; y en cuanto a su dialecto chinato, se siente incluso autoridad" (pág. 109). El siguiente apartado del estudio está formado por cuatro textos escritos por Gregoria Canelo, en los que reproduce el habla de Malpartida de Plasencia. Estos textos son los que sirven de base a Catalán para realizar los comentarios de la última parte del artículo. Ahí analiza el sistema fonológico chinato, problemas de fonética sintáctica y la debilidad de la analogía morfológica.

(Diego Catalán: "Concepto lingüístico del dialecto ‘chinato’ en una chinato-hablante", Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, X, 1954, págs. 10-28. Cito a partir de la edición publicada en El español. Orígenes de su diversidad, Madrid: Paraninfo, 1991, págs. 105-118).

12 abril 2008

Los 200.000 hablantes del extremeño

El hecho de que los responsables de la Wikipedia hayan dado el visto bueno a una versión escrita en una lengua inexistente, a la que algunos llaman castúo, no quiere decir nada más que esos responsables no tienen la menor idea de lo que están haciendo. Si la Wikipedia ya era, de por sí, una enciclopedia puesta en entredicho por parte de la comunidad científica debido a sus pautas de realización (“aquí todo vale y todos sabemos de todo”), con la aprobación de ese engendro denominado Güiquipeya, Jimmy Wales y sus secuaces se han lucido definitivamente.

No supone ninguna novedad decir que la Wikipedia es un instrumento inútil para la investigación, para la docencia y, si lo que se pretende es conseguir información contrastada y veraz, me atrevo a decir que para la simple consulta. Las pautas con que se realiza la entrada de información permiten que cualquiera pueda expresar lo que le dé la real gana y que esa información quede ahí, expuesta a todo el que se acerque a la enciclopedia, hasta que alguien se dé cuenta del error o de la mala intención de lo escrito y lo modifique a su buen entender (según un criterio subjetivo, por tanto) o lo elimine por improcedente. A esto se une, además, el hecho de que los comentarios que se realizan en la enciclopedia no están avalados por ninguna autoridad, sino, simplemente, por lo que en el mundo cibernético se conoce como “nick”, por un pseudónimo que sirve a los autores para no dar la cara.

La Güiquipeya extremeña no es la única página de Internet escrita en castúo, ni mucho menos. Hay bastantes más, todas muy respetables, como respetable ha de ser la libertad individual de cualquiera que desee inventarse una lengua para enseñársela a otros e intentar comunicarse con ellos (eso ya ocurrió con el esperanto). Pero en el caso de la Güiquipeya, lo grave no es que se escriba con tales o cuales grafías, con tales o cuales palabras, con tales o cuales giros sintácticos y construcciones morfológicas, lo verdaderamente grave es que se manipula, con un supuesto barniz científico, algo que en círculos responsables (como el de la Dialectología española) se tiene muy claro desde hace mucho tiempo; lo grave es que se intenta hacer pasar por idioma la realidad lingüística extremeña, que se caracteriza por una riqueza inmensa desde el punto de vista dialectal, pero que en ningún caso cumple los postulados básicos para que sea considerada lengua distinta del español.

Se podrían argüir muchas razones para desmontar la teoría de la que parten estos “terroristas de la lengua”, la de la consideración del extremeño (o castúo, tanto monta) como idioma, pero sería perder el tiempo. La razón irrebatible es tan simple como pedir a quienes han construido la Güiquipeya que nos presenten, no ya a los 200.000 hablantes que dicen que hablan extremeño, sino a una decena de ellos.

El debate no es nuevo; lleva enquistado en Extremadura muchos años, y cada cierto tiempo se reproduce. En las páginas de este mismo periódico, en el año 2002, se produjo un intenso intercambio de pareceres que terminó por no conducir a nada: quienes pensaban que el castúo tenía entidad propia, diferenciada tanto del leonés como del castellano, siguieron pensando que debían defender la normativización de esa supuesta lengua; y quienes pensábamos que la variedad lingüística de Extremadura, pese a ser muy rica, no permitía que se avanzara por caminos que condujeran al absurdo de inventar gramáticas continuamos pensando lo mismo. La diferencia entre unos y otros estaba, y sigue estando, en que nosotros no dudamos en investigar, en hacer grabaciones a diestro y siniestro, en publicar los resultados de nuestros estudios, mientras que los demás emponzoñan, confunden e inventan. No se puede hacer Dialectología desde una habitación, esperando a que llegue la inspiración divina que nos diga qué se tiene o no que hablar. La Dialectología (con mayúsculas) se hace en el campo, recorriendo la región, hablando con las gentes, empapándose de cultura tradicional.

El día que pasee por la ciudad de Cáceres, por los pueblos del Jerte, por las tierras de Alcántara o por los campos de Llerena y oiga hablar a la gente como dicen estos irresponsables que se habla en Extremadura, entonces seré el primero en defender que existe un idioma llamado castúo. Mientras tanto, continuaré con la labor de estudiar las ricas hablas extremeñas, analizando su fonética, su variedad léxica y sus particularidades morfosintácticas, y continuaré haciéndolo sin faltar al respeto a los verdaderos protagonistas de esta historia, a los hablantes, cosa que no hacen quienes los ridiculizan con un idioma inventado que puede ofender a más de uno.

(Publicado en El Periódico Extremadura, 12 de abril de 2008)

11 abril 2008

Güiquipeya (sic) versus investigación

En fin, mientras que unos pierden el tiempo inventando lenguas, otros seguimos trabajando: "Las hablas del norte de la provincia de Cáceres a comienzos del siglo XX", artículo publicado en el último número de Alcántara.

A los "güiquipeyistas", si es que saben leer algo que no esté escrito en marciano, les recomiendo que observen lo que se dice en la página 42, aunque –como la ignorancia es muy atrevida y estos iluminados se creen más listos que nadie– dirán que Fritz Krüger, Aurelio Espinosa, Juan José Velo Nieto, John Cummins y José María Requejo Vicente no tenían ni idea.

Cada uno es libre de hacer el ridículo como mejor pueda o como mejor sepa.

29 noviembre 2007

Bibliotecas digitales

Poco a poco, Internet se va convirtiendo en una auténtica biblioteca global. Ejemplares de libros y revistas que hoy son casi imposibles de localizar podrán estar al alcance de la mano (o del ratón) dentro de un tiempo. En algunos casos, ya podemos consultar y descargar obras que hasta hace poco requerían un enorme esfuerzo de localización para los investigadores (desplazamientos a cientos de kilómetros, sujeción a horarios de bibliotecas, coste de fotocopiado, etc.).

Uno de esos casos es el de la revista Al Aire, que el Ayuntamiento de Campanario ha digitalizado y publicado en la red. Esta revista, como otras muchas de las que han existido en otros pueblos extremeños, presenta un interés indudable desde el punto de vista dialectal, ya que en sus páginas publicó Juan Sánchez Huertas durante varios años un diccionario local que habrá que tener en cuenta para futuros estudios lexicográficos de Extremadura. Esperemos que esta iniciativa del Ayuntamiento de Campanario tenga su continuidad en otros municipios que también disponen –o han dispuesto– de revistas locales en las que se han publicado interesantes artículos dialectales y etnográficos (El Migajón, en Serradilla; El Zaguán, en Madroñera...).

También es de destacar la Biblioteca Digital de Prensa Histórica, un proyecto del Ministerio de Cultura que está recuperando las revistas y periódicos extremeños de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Ahí se pueden consultar, por ejemplo, todos los números de la antigua Revista de Extremadura.

No se puede decir lo mismo de la escuálida selección de prensa digitalizada por la Biblioteca Nacional, tan retrasada en esta labor como en otras no menos importantes. La Nacional, en recursos digitalizados disponibles al público, es una biblioteca propia de un país tercermundista. Los años en que la biblioteca ha estado abandonada pasarán factura durante mucho tiempo. Ojalá los responsables de nuestra biblioteca tomaran nota de lo que se está haciendo en Francia o en Portugal, pero me temo que el retraso en la aplicación de nuevas tecnologías continuará acumulándose mientras los políticos sigan pensando que dirigir la institución es una especie de recompensa para viejas glorias.

07 septiembre 2007

El léxico diferencial de Don Benito

Hasta hace muy poco tiempo, la zona de Las Vegas Altas del Guadiana (y la mitad oriental de Badajoz, en general) era casi desconocida para la dialectología regional. Hoy seguimos sabiendo poco del habla de los pueblos pacenses cercanos a Ciudad Real y Córdoba (Siberia, Serena y Campiña Sur); los estudios dialectales no han fijado su atención en ellos probablemente por la creencia de que se trata de una zona muy castellanizada, de menos interés que el que presentan los pueblos de la alta Extremadura, de influencia leonesa, o los que están marcados por hechos lingüísticos portugueses. Afortunadamente, en los últimos años, dos estudios han reivindicado estas hablas, desde planteamientos objetivos, y las han rescatado del olvido al que estaban condenadas, entre otras cosas, por carecer de conservación de consonantes medievales y leonesismos moribundos. Uno de esos estudios es el realizado por Pilar Montero Curiel y Antonio Salvador Plans en Campanario (2003); el otro, el que Manuel Casado Velarde ha llevado a cabo en la localidad de Don Benito (2002).

En el primero se demuestra algo que conviene tener muy presente, y es que para acceder al habla de una localidad, para lograr una descripción completa desde los puntos de vista fonético-fonológico, morfosintáctico y léxico, es decir, para hacer una monografía dialectal, no es necesario gastar quinientas hojas de papel (no ser necesario no significa que no sea conveniente si se dispone del tiempo y los medios para hacerlo, evidentemente). Una excelente solución para las lagunas que todavía quedan en la región desde una perspectiva dialectal sería la confección de monografías como la de Campanario, en las que en 15 ó 20 páginas se diera cuenta de los fenómenos más sobresalientes del habla y se incluyera un pequeño diccionario con el léxico más representativo, con el léxico diferencial.

El léxico diferencial es, precisamente, lo que Manuel Casado Velarde ha recopilado en Don Benito, en un Vocabulario que hay que tener ya muy en cuenta cuando se analice cualquier aspecto léxico de Extremadura. El Ayuntamiento de esta localidad, hace unos meses, ha vuelto a editar la obra, en la que el autor ha tomado en consideración voces que no estaban incluidas en la primera edición, del año 2002, y ha ampliado el contenido de muchas de las entradas. En El léxico diferencial de Don Benito hay que destacar, en especial, la calidad de las descripciones lexicográficas. La información que proporciona el autor sobre cada una de las entradas que configuran el diccionario es precisa y abundante, y resultará muy útil cuando se analice el vocabulario de otras localidades extremeñas o cuando se realicen trabajos generales sobre el léxico regional.

Los artículos contienen todo lo que se debe exigir hoy en día a un vocabulario dialectal: información gramatical de la palabra en cuestión, la definición precisa de la voz, un ejemplo de uso en un caso concreto, la comparación –si es pertinente– con el español estándar, información lexicográfica referente a las apariciones del lema en otros vocabularios dialectales extremeños y de otros dominios lingüísticos, y unas observaciones de mucho interés, en las que cabe el análisis de los aspectos más importantes de la palabra definida (información fonética, etimológica, de uso en otras localidades, etc.). Hay que destacar también el hecho de que se preste atención a las distintas realizaciones fonéticas que presentan, en el habla dombenitense, algunas unidades léxicas, y que estas variantes se incluyan en entradas independientes, con remisiones de unas a otras (bambo-mambo, calajanso-jalajanso, regüetrar-regotrar, etc.).

El vocabulario está precedido de una amplia introducción, en la que Manuel Casado Velarde analiza las voces recogidas en la localidad desde distintos puntos de vista. De esa introducción me interesa destacar un apartado que supone una novedad con respecto a la primera edición del libro: el estudio de las unidades fraseológicas, un campo casi inexplorado dentro de los trabajos dialectales y que, a juzgar por las abundantes informaciones que nos adelanta Casado Velarde, debe proporcionar resultados muy satisfactorios para el estudio de las hablas extremeñas.

24 julio 2007

A fala: puntualizaciones sobre una crónica del curso de verano

En mi conferencia en el curso de verano sobre las hablas de Jálama ya avisé de que cualquier cosa que digamos algunos respecto a la fala se magnifica, corre el riesgo de sacarse de contexto y es entonces cuando se producen los malentendidos y las interpretaciones parciales e interesadas. Bueno, pues eso es lo que me temo que ha vuelto a suceder en esta ocasión. Quien ha escrito la crónica del curso que se publica en vieiros.com no debió de oír muy bien lo que dije (o lo oyó pero no lo escuchó), porque lo que dice que yo dije no lo dije como dice que lo dije (perdón por el galimatías).

En primer lugar, no sólo no propuse ninguna hipótesis sobre el origen de la fala, sino que lo que afirmé fue que estaba un poco hastiado de tantas interpretaciones que no suponen un avance en lo que de verdad creo que es más importante y urgente: la investigación sincrónica, desde una perspectiva sociolingüística, del habla de os tres lugaris. Si alguien entendió que por el hecho de analizar algunos de los fenómenos leoneses (o fenómenos que no pueden explicarse tomando como punto de partida el gallego) estaba proponiendo una hipótesis sobre la filiación de las hablas del valle, se equivoca. Creo que lo dejé muy claro el día 11: hay rasgos fonéticos y morfológicos en las tres variedades del valle que coinciden con los que presentan las hablas extremeñas de los alrededores, y la explicación de la presencia de estos rasgos se puede realizar por dos vías (la influencia, por contacto, de esas hablas en la fala, con lo que la teoría del aislamiento se nos iría a hacer gárgaras, o la presencia de repobladores leoneses junto a los gallegos que llegaron en la Edad Media).

En segundo lugar, mi “pesimismo por naturaleza” sobre el futuro de la fala no es un capricho, es producto de la constatación de lo que otros sí ven incluso en lenguas con decenas de miles de hablantes; es producto de los avisos que instituciones internacionales realizan desde hace tiempo, y es que las variedades regionales y las lenguas minoritarias se nos están muriendo. El mundo de principios del siglo XXI tiene poco que ver con el de mediados del siglo XIX, aunque parece que los hay que siguen anclados en el Romanticismo y se creen que con fabricar una normativa se va a solucionar el problema. Más investigación y menos política lingüística es lo que necesita la fala, lo que no quiere decir que esté en contra de que exista esa política lingüística (que luego se me malinterpreta, ¡que lo sé!). Hacen muy bien los gallegos interesados en la fala de Xálima en proponer normativas y en intentar todo lo que crean oportuno para evitar su desaparición, para potenciar su uso, para defender la galleguidad de las tres variedades del valle, pero deben permitir que otros pensemos de otra forma y, sobre todo, no deberían poner en nuestra boca cosas que no hemos dicho ni hemos defendido. Me da la sensación de que hay muchos muy interesados en demostrar, contra viento y marea, que la fala es gallego, y tanto interés no me extraña que origine suspicacias entre algunos políticos.

En la crónica se dice que insistí en defender que “a fala era cousa case exclusiva dos seus falantes”. Pues bien, pueden quitarle ese “casi” sin miedo: “El futuro de las hablas de estos tres lugares está solo en manos de sus hablantes”, eso fue lo que dije y lo mantengo con total convicción. Pero en la crónica se silencian otras razones que no casarían muy bien con las preguntas malintencionadas que se hacen a renglón seguido. Se silencia, por ejemplo, que incidí sobre un aspecto que me parece trascendental en la actualidad: la investigación de la fala y la necesidad de aplicar las nuevas tecnologías para la recogida de materiales dialectales. ¿Decir eso es afirmar que las lenguas no son una riqueza cultural? La respuesta me parece tan obvia que es mejor no contestar, pero está claro que algunos entienden lo que les da la gana.

Por último, se dice que no quise reconocer que la Universidad de Extremadura llegó tarde al estudio de la fala. Tengo buenos amigos en la Universidad de Extremadura, pero no soy más papista que el papa. No, no es que no quisiera reconocer que la Universidad de Extremadura llegó tarde, sino que, como ese debate se planteó durante la mesa redonda, y en esa mesa redonda había dos representantes de esa institución, le pasé la patata caliente a Antonio Salvador Plans, que respondió a la cuestión con mucho más criterio que con el que yo hubiera respondido.

Al margen de todo esto, sí creo que el curso puede haber servido para abrir nuevos cauces de entendimiento entre la Administración gallega y la extremeña, y para presionar a quien corresponda para que la fala sea incluida entre las variedades que se benefician de la protección que establece la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias.

09 junio 2007

A fala de Xálima

“El dialecto fronterizo extremeño conocido como ‘habla de Jálama’, que sus hablantes denominan a fala, sobrevive desde hace siete siglos en las pequeñas localidades de Valverde del Fresno (Valverdi), Eljas (As Ellas) y San Martín de Trevejo (Sa Martín de Trevellu). En cada localidad existe una variedad distinta: el valverdeiru, el lagarteiru y el mañegu respectivamente”.

Con estas palabras comienza la introducción del anuncio del curso de verano que organizan las universidades de Vigo y Extremadura, en San Martín de Trevejo, sobre una de las variedades lingüísticas de mayor interés de España: a fala de Xálima. Más información aquí.

01 junio 2007

Hablas de Extremadura (II)

El contenido del CD-ROM que se reseñó en el post anterior se encuentra disponible ya en Internet. La dirección electrónica donde puede consultarse es la siguiente: http://www.hablasdeextremadura.es/

Más información aquí

11 enero 2007

Hablas de Extremadura

La Consejería de Educación de la Junta de Extremadura acaba de editar un CD-ROM de excepcional interés para la dialectología regional. Se trata de Hablas de Extremadura, trabajo coordinado por los profesores Francisco López Blanco y Sofía Serrano Trenado. El CD-ROM está pensado para que se utilice en el aula de los centros de educación secundaria (forma parte de la colección de materiales curriculares interactivos que la Consejería de Educación desarrolla desde hace unos años). Pero aparte del indudable interés docente que posee esta publicación, hay que destacar su valor científico: es el primer estudio interactivo completo que se realiza sobre la dialectología extremeña.

Hablas de Extremadura es un trabajo de investigación que proporciona una visión general, actual, coherente y realista de las peculiaridades lingüísticas de nuestra región.

El contenido se divide en tres partes: pueblos de Extremadura, rasgos lingüísticos y actividades. En la primera se accede a un conjunto de grabaciones dialectales recogidas en treinta localidades (Valverde del Fresno, Eljas, San Martín de Trevejo, Casares de las Hurdes, Guijo de Granadilla, Guijo de Galisteo, Robledillo de la Vera, Ceclavín, Serradilla, Garrovillas, Castañar de Ibor, Monroy, Madroñera, Cedillo, Herrera de Alcántara, Alcuéscar, La Codosera, Herrera del Duque, Navalvillar de Pela, Campanario, Guareña, Alange, Olivenza, Almendral, Cheles, Fuente del Maestre, Cabeza del Buey, Hornachos, Fuente del Arco y Fregenal de la Sierra). Cada una de esas localidades dispone de una página independiente en el trabajo, en la que se incluyen informaciones generales (datos del municipio), notas lingüísticas, varias grabaciones dialectales (textos completos), una lista de rasgos fonéticos y morfológicos (apoyados en grabaciones de menor extensión), y una selección de fotografías.

La segunda parte es un compendio de los rasgos lingüísticos más significativos de las hablas extremeñas, explicados con claridad y sencillez. Vocales, consonantes, aspiraciones y morfología son los cuatro apartados en que se estructura el capítulo.

La última parte está especialmente pensada para los alumnos. En ella se ofrecen actividades que pueden desarrollarse a partir del contenido del CD-ROM (pasatiempos, textos con preguntas y ejercicios de fonética y morfología).

Cuando Paco López me llamó hace algo más de un año para que participara en el proyecto, pensé que estaba loco (“otro que no sabe dónde se mete”, me dije). Ahora, después del enorme trabajo que él y el resto del equipo han llevado a cabo, debo reconocer que mis sospechas eran ciertas, aunque sí sabía muy bien dónde se metía: está al menos tan loco como todos los que sacrificamos multitud de cosas por alimentar una pasión: la Dialectología. Y bienvenida sea esa genial locura.

05 diciembre 2006

El pueblo más portugués de España


Artículo de Miguel Mora en El País (04-12-2006)

13 noviembre 2006

El extremeño


Pilar Montero Curiel acaba de publicar un libro titulado El extremeño. La obra forma parte de la colección “Cuadernos de lengua española”, que actualiza regularmente la editorial Arco/Libros.

El libro nos describe las peculiaridades fonéticas, morfosintácticas y léxicas de la región, y como se tienen en cuenta las investigaciones más recientes sobre las hablas extremeñas, los datos están bastante actualizados con respecto a otras caracterizaciones generales que se han publicado con anterioridad.

Con esta obra podemos considerar que se supera, definitivamente, la discusión de qué es el extremeño, discusión que, con los tiempos que corren, no tiene ningún sentido (excepto para los que siguen anclados en el pasado, aferrados a creencias románticas).

El extremeño es una visión objetiva de la realidad lingüística actual de Extremadura, aunque ese enfoque sincrónico “no desdeña las referencias a la historia como vía para entender el presente de unas hablas cuyos rasgos más perdurables serán, cuando pasen los años, los fonéticos” (pág. 75).

04 octubre 2006

Estudio fonético-histórico de los dialectos españoles occidentales (II)


Juan Carlos González Ferrero me ha enviado muy amablemente un ejemplar del Estudio fonético-histórico de los dialectos españoles occidentales, la traducción de la obra que Fritz Krüger publicó en 1914 bajo el título de Studien zur Lautgeschichte Westspanischer Mundarten. González Ferrero es el responsable de la edición y el autor del estudio preliminar y las notas del grueso volumen que ve la luz gracias al Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo de la Diputación Provincial de Zamora. Tras casi un siglo de espera (y de olvido) podemos disfrutar del contenido de este trabajo de Krüger.

El original, en alemán, no era tan difícil de localizar. En Madrid he encontrado un ejemplar en la biblioteca de la Real Academia Española y otro en la del CSIC, y en la biblioteca de la Universidad de Extremadura disponen de fotocopias del libro de 1914. La dificultad de localización no sirve, pues, para excusar el desconocimiento del estudio de Krüger. Tampoco es excusa que este trabajo haya pasado desapercibido para la mayoría de los investigadores extremeños desde 1974 hasta 2006 ("mal de muchos, consuelo de tontos"), aunque no es del todo cierto que John Cummins haya sido el único que ha usado el original de Krüger: Miguel Becerra lo cita en la bibliografía de su tesis sobre Almendralejo, mientras que para Pilar Montero es una de las fuentes principales en sus estudios del habla de Madroñera. El problema para consultar el libro de 1914 está, claro, en el alemán: no en Krüger –que bastante hizo con escribir esta inmensa obra– sino en el idioma en que se publicó. En este sentido, algún investigador ha llegado a confesar que la falta de traducción le imposibilitó, en su día, la consulta.

El olvido en que ha estado sumido este estudio durante nueve décadas, en especial en Extremadura, me lleva de nuevo a reflexionar sobre algo que ya he apuntado aquí en alguna ocasión: es necesario que se revise toda la bibliografía que han generado las hablas extremeñas y que se analice desde un planteamiento crítico.

El libro de Krüger que ahora edita González Ferrero es de trascendental importancia, un estudio imprescindible para conocer el estado de las hablas del norte de Cáceres a comienzos del siglo XX. No sé si tendrá razón Diego Catalán cuando dice que se trata de una "obra valiosa en que abundan, sin embargo, los datos y observaciones erróneas" (hará falta un análisis detenido para compartir o no esta opinión), pero estoy seguro de que –con errores o sin ellos– nos encontramos ante una pieza clave para entender con mayor profundidad la evolución de las hablas de influencia leonesa. González Ferrero, en el estudio preliminar, resume a la perfección el valor que adquiere hoy el libro de Krüger:

“[La traducción] pone a disposición de los estudiosos una base para continuar trabajando sobre las áreas dialectales extremeña y zamorana, y hace posible realizar, a partir de ella, comparaciones diacrónicas entre diversos períodos de la vida de estos dialectos. En este sentido, esta traducción podría promover toda una serie de trabajos que tendrían como objeto determinar en qué medida han avanzado o retrocedido en estas regiones los rasgos dialectales registrados por Krüger hace casi un siglo” (pág. IV).

Las traductoras de la obra son M.ª Teresa Sánchez Nieto y María González Martínez.

02 octubre 2006

La canción del arado en Aldeacentenera

Las casualidades en dialectología existen. En 1978 Valeriano Gutiérrez Macías publicó una pequeña obra que tituló Por la geografía cacereña. Visión de Aldeacentenera, de la que la Diputación Provincial de Badajoz imprimió veinticinco ejemplares (es tirada aparte del artículo publicado en el n.º XXXIV/2 de la Revista de Estudios Extremeños). Pues bien, en las páginas 14 a 16 transcribe una versión de la canción del arado “facilitada por Francisco Mariscal Trigo, labrador de la localidad”. Lo de la casualidad lo digo porque fue precisamente a este labrador a quien encuesté en 1992 para recoger informes sobre la agricultura y la ganadería de Aldeacentenera, sin saber que varios años antes le había recitado a D. Valeriano esa canción. Francisco Mariscal Trigoso (así me dijo a mí que se llamaba, no Trigo) tenía cuando hablé con él 84 años, por lo que ahora habrá cumplido 98. No ha sido la única vez que he entrevistado a alguien que ya había sido elegido como informante para otros estudios (en Calera de León y en La Codosera hice las encuestas a los sujetos que habían proporcionado los datos para el Atlas Lingüístico de España y Portugal), pero sí es Aldeacentenera el único lugar donde he recogido un romance que ya había sido transcrito y publicado unos años antes. Las dos versiones, la de Valeriano Gutiérrez (1978) y la mía (1992), son las que expongo a continuación:

Versión de Valeriano Gutiérrez Macías (1978):

El arado cantaré
de piezas le iré formando,
la muerte y pasión de Cristo
figurado en un arado.

El dental es el cimiento,
le puso Dios por su mano,
tenemos tan buen Dios
remedio de los cristianos,
las orejeras son dos,
que caen sobre el dental
significarán las llaves
de la gloria celestial.

El barreno que atraviesa
la espaílla del dental
significa el clavo
que le clavaron otros.

La reja será la lengua
la que todo le decía:
¡Válgame Dios de los cielos
y la sagrada María!

El estevón es la mancera
donde salen los colores,
María saca colores
de tu vientre virginal.

El cuño será el que aprieta
todas estas relaciones,
pues tenemos tan bien Dios
afligidos corazones.

La cama será la cruz,
la que Dios escogió
por cama el que siguiera
su luz nunca tendrá mala fama.
Las vilortas son de hierro
y ahí está todo el gobierno.
El timón pide derecho
así lo quiere el arado
significará la lanza
que le atravesó el costado.

Los barrenos de la delantera del timón
son tres, son los tres clavos
que le clavaron al Señor
desde los pies a las manos.

El gañán es Cirineo
y la ayjada que lleva el gañán
significa el azote
con que a Cristo le azotaron.

El yugo será la Cruz
donde a Cristo le amarraron,
los coyundas son los cordeles
con que a Cristo le ataron,
los bueyes son los judíos
los que a Cristo le arrastraron,
desde el monte León
hasta el monte Calvario.


Versión que recogí en 1992:

El arado cantaré,
de piezas le iré formando,
la muerte y pasión de Cristo
figurada en un arado.

El dental será el cimiento,
le puso Dios por sus manos,
pues tenemos tan buen Dios,
remedio de los cristianos.

Las orejeras son dos,
que caen sobre el dental,
significará la llave
de la gloria celestial.

El barreno que atraviesa
la espaílla del dental
significará aquel clavo
que le clavaron atrás.

La reja será la lengua,
la que todo lo decía:
¡Válgame Dios de los cielos
y la sagrada María!

El estevón es la mancera,
donde saca las colores.
¡María, saca colores
de tu vriente original!

Y el cuño es el que aprieta
todas estas levaciones,
pues tenemos tan buen Dios,
afligidos corazones.

La cama será la Cruz,
la que Dios tuvo por cama;
el que siguiera su luz
nunca tendrá mala fama.

Las belortas son de yerro,
ahí es ande está to[do] el gobierno,
y el timón pide derecho,
que así le quiere el arado,
significará la lanza
que le atravesó el costado.

Los barrenos que atraviesan
las lanteras del timón
son tres: los tres clavos
que le clavaron al Señor
desde los pies a las manos.

Los bueyes son los judíos,
los que a Cristo le arrastraron
I1: desde los montes León
hasta el monte del Calvario.
I2: desde los montes de León
hasta los montes Calvario.

El yugo es la columna
donde a Cristo le amarraron
(con los bueyes)
desde los montes de León
hasta los montes Calvario.

El gañán es Cirineo.
La aguijá que el gañán lleva
es el azote con que a Cristo
le azotaron.

Agua también bebía el gañán,
la que derramó Cristo [¿sabes?],
lleno de sangre
y de allí bebía.

Otras versiones en Internet: Yuncos (Toledo), Calzada de Valdunciel (Salamanca), San Pedro de Gaíllos (Segovia), Arauzo de Salce (Burgos), Piornal (Cáceres), Riofrío de Aliste (Zamora), Navarredondilla (Ávila), Almadrones (Guadalajara), Carbellino de Sayago (Zamora), Robledollano (Cáceres), Gavilanes (Ávila) y Salmoral (Salamanca).

31 agosto 2006

Universo Extremeño


Acaba de nacer una revista dedicada en exclusiva a la cultura tradicional de Extremadura. Manuel Trinidad llevaba mucho tiempo detrás de editar una publicación periódica de estas características y al final lo ha conseguido.

La revista es visualmente muy atractiva, con papel de gran calidad y numerosas fotografías y gráficos. Manuel ha sabido conjugar la modernidad de la maquetación con el contenido, y el resultado es excepcional.

Ciertamente, a quienes conocemos a Manuel no nos debe sorprender la calidad de la publicación. En un país donde la chapuza es el pan nuestro de cada día, las personas como él, con su trabajo y su tesón, si se embarcan en un proyecto como el que él ha emprendido lo hacen sabiendo que el resultado ha de ser espléndido.

Entrevistas, genealogía, historia, medicina popular, indumentaria tradicional, creación literaria, naturaleza, estudios dialectológicos..., todo tiene cabida en las páginas de esta nueva revista, con la que se cumple el verdadero deseo de su editor, una obsesión que le persigue desde que creó su Paseo Virtural por Extremadura: acercar la cultura tradicional a su auténtico protagonista, el pueblo.

13 julio 2006

Aurelio Cabrera, José Alemany y el habla de Alburquerque (II)

Al menos en dos índices bibliográficos se consigna de manera correcta la autoría del artículo sobre el habla de Alburquerque: el estudio de Alonso Zamora Vicente sobre el habla de Mérida (1943) y el de Manuel Casado Velarde sobre el habla de Don Benito (2002). En ambos el autor de las “Voces extremeñas recogidas del habla vulgar de Alburquerque y su comarca” es José Alemany, no Aurelio Cabrera. Creo, aunque todavía falta algún dato por concretar, que el origen de la confusión en la autoría se encuentra en la tesis de John G. Cummins sobre el habla de Coria (1974). Ahí ya figura erróneamente Cabrera como autor del artículo, y desde 1974 se ha eliminado a Alemany en multitud de repertorios bibliográficos incluidos en monografías y estudios dialectales extremeños.

09 junio 2006

Estudio fonético-histórico de los dialectos españoles occidentales (I)

Casi un siglo ha tenido que transcurrir para que la obra de Fritz Krüger titulada Studien zur Lautgeschichte Westspanischer Mundarten (ahora publicada como Estudio fonético-histórico de los dialectos españoles occidentales, Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, 2006) haya sido traducida al español. La importancia de este trabajo para las hablas extremeñas es indudable: se trata de la primera obra en que se aborda, desde un planteamiento científico, el estudio de las modalidades dialectales del norte de Cáceres. Más información en la edición de hoy del Diario de León.

27 mayo 2006

Lenguas ignoradas

En la última publicación de que tengo noticia sobre el extremeño (de marzo de 2006) se afirma que la aspiración de la antigua -f- latina y la de la jota castellana son “heitos lingüisticus del estremeñu” que proceden del “lionés”. Después de las veces que se ha repetido que los restos de aspiración de la F- inicial latina que quedan en Extremadura no tienen ninguna relación con la aspiración de ciertas zonas leonesas (más bien asturianas), la afirmación anterior solo puede denotar dos cosas: o su autor no tiene ni idea de lo que está hablando, o si lo sabe, ignora por completo las publicaciones más elementales sobre historia de la lengua española y dialectología.

Hay más despropósitos: ahora resulta que el “usu dubitativu de la -ll- y la -y- con tendencia al rehiláu” (sic) es un fenómeno lingüístico de influencia portuguesa. ¡Menos mal que el libro donde se recogen estas faltas de sentido solo me ha costado 8 euros!

24 mayo 2006

La España de charanga y pandereta

Hoy se ha conocido que un funcionario de prisiones de Palma de Mallorca (se supone que andaluz) contestó, el 7 de marzo, al Juzgado de Instrucción número 2 de Barcelona de esta forma:

Zeñó/a:
He recibío zu teztimonio de sentensia del interno de este Sentro (xxxx) en la causa de su referensia, de fesha sei der corriente mé de marso.
Nó ha sío una jartá de difisi enterarno de lo sucedío, y má o meno eztamo cazi orientao, por lo que le solitisamos la correzpondiente liquidasión de condena, ziéndole de abono como preventiva:
Desde el 03.03.06 hazta el 05.03.2006 = 3 días
Comensando a cumpli er día 06.03.06, la dejaría cumplía er día 01.04.06.
Ea, zeñores, quedar con Dió.

El escrito no es más que la desafortunada copia de una carta que el 24 de enero de 1989 el director de una empresa gaditana remitió al consejero del Área de Juventud del Ayuntamiento de Barcelona, tras haber recibido una misiva redactada en catalán:

Zeñó:
He recibío zu carta de fesha catorse der corriente me d´Enero.
Nó ha sío una jartá de difisi enterarno de los sucedío, y má o meno eztamo casi orientao.
Lo que toavía no z´entiende dertó e lo de "Que fem aquest estiu?" y ezo no lo podemos conchabá. En cuanto lo zepamos le contestaremo con musho arte.
Ea, zeñores, quedar con Dió.

(Obsérvese, en los dos casos, el incongruente uso del seseo y del ceceo: al gusto del consumidor).
No hace mucho tiempo algo parecido sucedió en Extremadura, con el catalán y el castúo como protagonistas. El director del colegio Luis Chamizo de Pinofranqueado respondió en octubre de 2002 a una carta escrita en catalán -remitida desde un colegio de Tarragona- entre otras cosas, lo siguiente: “Hagan ustedis el favol de remitirmus la documentación que debi obrar en podel de su centro y que a nosotrus mus jadin falta”. Y no mucho después, el secretario del Juzgado de lo Social número 2 de Badajoz, en contestación a dos requerimientos escritos en catalán, hacía el ridículo al afirmar esto:

ACUERDO DEL SR. SECRETARIO D. XXXXXXXXX: Visto el contenido del exhorto enviado por este Juzgado y que por turno de reparto correspondió al JUZGADO DE LO SOCIAL NÚMERO 23 DE BARCELONA, en el cual aparece sendos escritos encabezados por ‘DIRECCIÓ GENERAL DE RELACIONS AMB L’ADMINISTRACIÓ DE JUSTICIA’ y ‘MINUTA D’HONORARIS’ que vienen redactados en una extrañísima y curiosa lengua, totalmente ajena al idioma oficial de estos pagos patrios, se devuelve el mismo para que por el organismo correspondiente sea correctamente redactado y sin faltas de ortografías en el idioma oficial común de nuestra Nación, esto es, el ESPAÑOL; lengua en la que se han escrito las mejores obras de la Literatura Universal, con la que se civilizó medio mundo y practicamente hablada en todo él. En cualquier caso por estas tierras españolas la mayoría de sus habitantes son bilingües pues conocen el idioma portugués, otra clásica lengua Romance, en la que también se han escrito grandes obras de la Literatura Universal.
Si en el plazo de QUINCE DÍAS no se ha cumplimentado correctamente el exhorto se entenderá que se renuncia a la tasación de costas.
En Badajoz, a 25 de octubre de 2004 (véase El País, 27 de noviembre de 2004, pág. 47).

El complejo de inferioridad que esconden estos mensajes es manifiesto; en unos casos, porque sus emisores son conscientes de que ni en Andalucía ni en Extremadura existen lenguas con las que poder “contrarrestar” al catalán (se recurre entonces al folclorismo más trasnochado: castúo inverosímil, en Extremadura; o andaluz incongruente, en Andalucía); en otros casos, por ese afán de minusvalorar a quienes tienen la suerte de disponer de dos lenguas como vehículo normal de la comunicación, independientemente de que utilizar una lengua que no conozcan los posibles destinatarios sea o no una falta de respeto (seguro que el secretario del juzgado de Badajoz, con muy poquito esfuerzo, habría entendido perfectamente lo que le decían las cartas redactadas en catalán). Los extremeños y andaluces que obran de esta forma deberían ser conscientes (me consta que no lo son ni lo quieren ser) del mal que están haciendo a las maltrechas variedades dialectales -o como las queramos llamar-, en especial en el caso de Extremadura, por lo que no nos puede extrañar que, ante esas respuestas, los catalanes actúen con ensañamiento. Véase, si no, lo que aparecía en El Periódico de Catalunya el 31 de octubre de 2002 como contrarréplica a la carta enviada desde el colegio de Pinofranqueado:

En cualquier caso, el castúo tiene un sinfín de términos propios. Por ejemplo: mangurrino (ignorante), berrinchoncho (excitado sexualmente), haciporro (torpe), dehcompohtura (diarrea), pehquizar (investigar) (El Periódico de Catalunya, 31 de octubre de 2002, p. 40).

Lo de pehquizar ‘investigar’ se supone que va de coña, ¡claro!

13 mayo 2006

Antonio Reyes Huertas y la “invención” del dialecto extremeño

“Cierto que en Extremadura no tenemos una literatura peculiar y característica como la tienen los gallegos, como la tienen los lemosinos, como la tienen ahora los vascuences. Nos falta el elemento primordial, el lenguaje; carecemos de los accidentes distintivos, las costumbres. Nuestra lengua es la misma de los castellanos, suyos son nuestros hábitos, suyos nuestros tipos y participamos de la grave severidad de los habitantes de sus estepas y del genio cálido y retozón de los ardientes andaluces. No podemos tener por esto una literatura propia y característica, y la labor de éxito que se ha querido atribuir a Gabriel y Galán para formar un dialecto extremeño a nadie convence, y no deja de ser un capricho inocente, como a nadie ha convencido Vicente Medina para hacer destacar el acento murciano, que no es tal acento, ni es otra cosa, como el extremeño, que la irregularidad y el barbarismo conscientemente aplicados al léxico” (Antonio Reyes Huertas: “Cosas extremeñas. La vida literaria”, Archivo Extremeño, n.º 4, 1910, pág. 115).

El contenido del párrafo anterior no es significativo (se han dicho cosas parecidas muchas veces), pero cobra especial relevancia si tenemos en cuenta quién lo dijo: Antonio Reyes Huertas, uno de los paladines de la literatura regionalista de Extremadura. Reyes pone el dedo en la llaga, pero no acierta a dar una explicación. Tenemos que esperar casi un siglo para encontrarla:

“La literatura extremeña regionalista, cuando inventa la lengua en la que hablan sus personajes no cumple un requisito de identidad; está, sobre todo, arcaizando el pensamiento de cuantos se habían contaminado con las palabras de la modernidad. Habla y silencio de los campesinos que a duras penas saben expresar sus sentimientos con la corporeidad del malestar. Es una lengua de ángeles” (Luis Sáez Delgado: Animales melancólicos. La invención literaria de la identidad, Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2001, pág. 90).

25 abril 2006

La filiación histórica de 'a fala'

Quizá la cuestión que más polémica ha despertado dentro de las hablas extremeñas es la de la filiación lingüística de las tres variedades que existen en el noroeste de la provincia de Cáceres (valverdeiru, lagarteiru y mañegu), en los pueblos de Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo. Son varias las teorías que se han expuesto para explicar el origen de estas peculiares hablas desde que, en la década de los años 20 del pasado siglo, varios investigadores extranjeros se preocuparan por su investigación[1]. Opiniones las ha habido para todos los gustos: portugués dialectal, gallego arcaico con leonesismos, habla autóctona a partir de un sustrato celta, astur-leonés-gallego-portugués, dialecto gallego, tercera rama del antiguo gallego-portugués, gallego-portugués arcaizante, subdialecto leonés, etc.[2], y la cuestión dista mucho de estar resuelta. No obstante, una cosa es el origen, que continúa siendo una incógnita por más que la tesis gallega sea la que mayor fuerza posee hoy[3], y otra muy distinta es la visión sincrónica de estas hablas. En la actualidad no se puede decir que en estos tres lugares se hable gallego –como se ha afirmado en alguna ocasión– porque las interferencias lingüísticas que han operado en la zona han modificado sustancialmente el sustrato o la base original que se asentó allí. En el habla del Valle de Jálama encontramos –actualmente, insisto– elementos portugueses, gallegos y astur-leoneses junto a un extraordinario empuje del castellano.

Nunca he realizado ninguna afirmación sobre el posible origen de estas hablas (en realidad me interesa más su estado de conservación actual y su estructura sincrónica que el hecho de que sea una importación gallega, portuguesa o asturiana); sin embargo, como la Filología gallega me ha colgado una etiqueta desconcertante, ahora sí voy a opinar brevemente sobre este asunto, no para ofrecer una tesis personal –mi atrevimiento no puede llegar a tanto–, sino para desmentir la que se me ha adjudicado, ofreciendo mi impresión de lo que no puede ser el habla de estos tres lugares. Y vaya por delante que, desde luego, gallego no es lo que se habla en Jálama ni tampoco gallego stricto sensu es su origen. Pero por encima de la imposibilidad de una adscripción gallega se encuentra la de clasificar a fala dentro del castellano. No creo que haya nadie que se atreva a afirmar que en Jálama se habla castellano o que la clasificación primaria de este reducto lingüístico se debe realizar tomando como base el castellano, aunque sea el castellano de Extremadura. Castellano dialectal extremeño con lusismos[4] no es una denominación válida para clasificar estas hablas y, por supuesto, jamás las he clasificado así. Claro que, a juzgar por la forma en que a fala está evolucionando, no resulta descabellado pensar que en el futuro esta etiqueta pueda ser una realidad. El propio Costas González (1996: 369) advierte sobre algunos peligros:

É fenómeno xeral a penetración brutal de castelanismos na fala dos máis novos, dos máis escolarizados –descoñecedores parciais dos traballos rurais, oficios tradicionais, léxico da flora e da fauna, etc., etc.–, así, non é de estrañar que escasísimos menores de vintecinco anos non soubesen dicir como lles chamaban os seus avós á abubilla, á nutria, á golondrina, á árbore que dá ciruelas ou mesmo ó dedo meñique.

Y unos años más tarde añade (Costas González, 2000: 96):

A escola unicamente en castelán está a conseguir un dos seus obxectivos: varre-las peculiaridades lingüísticas das falas autóctonas, uniformizar pouco a pouco en castelán. A xeración intermedia tende a imita-los fillos, xa escolarizados, e caen no coñecemento pasivo de moita eco-terminoloxía, coñecemento que non transmiten senón é por descoido.

Decía más arriba que gallego no puede ser el origen del habla de Valverde, Eljas y San Martín; es más, como anota Clarinda de Azevedo Maia (2000: 83), “não consideramos cientificamente admissível a afirmação da sua galeguidade linguística”. En todo caso, mientras no se resuelvan todas las incógnitas que existen sobre el momento en que se repobló el valle y de dónde procedían exactamente los repobladores, creo que es más acertado apelar a un origen gallego-portugués de esta habla, haciendo referencia así a una época en que la escisión entre lo que hoy conocemos como gallego y lo que hoy conocemos como portugués todavía no se había materializado[5]. Decir, sin ningún matiz, que en una parte de la Extremadura actual se habla gallego es, a mi modo de ver, una grave incorrección; proponer una normativa para las hablas del valle, basada en el gallego de hoy día[6], deja traslucir los inter­eses que se han creado desde Galicia, seguro que con muy buena fe, para poder decir que a cientos de kilómetros también se habla gallego; confundir –en definitiva– el gallego-portugués con el gallego actual es una especie de anacronismo filológico del que no conozco precedentes.

Notas

[1] Con anterioridad, en 1848, Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico, había recogido las siguientes anotaciones sobre San Martín de Trevejo y Eljas: “Sus hab. usan un dialecto ininteligible, formado de palabras castellanas y portuguesas, todas adulteradas” (San Martín); “Los hab. usan un dialecto particular, como los de Valverde y San Martín, que consiste en una mezcla de portugués, castellano antiguo y expresiones que ellos sólo comprenden” (Eljas). Tomado de Viudas Camarasa (1987: 69).
[2] Véase el cuadro resumen que realiza Costas González (2001: 36).
[3] “As falas do Ellas son historicamente galegas porque maioritariamente galego era o compoñente étnico-lingüístico que repoboou o campo de A Cidai (Ciudad Rodrigo), o noroeste de Cáceres e Sabugal e Riba-Coa veciñas” (Costas González, 2001: 37).
[4] Es la clasificación que me atribuye Costas González (2001: 36).
[5] Véase, en este mismo congreso, la ponencia de José Enrique Gargallo Gil titulada “Gallego-portugués, iberorromance. La fala en su contexto románico peninsular”, donde también se ahonda en la conveniencia de referirse al gallego-portugués como origen del habla del valle.
[6] Me refiero, claro está, a la Proposta de normativa ortográfica i morfolóxica pá escrita unificaa das falas valverdeira, lagarteira i mañega, elaborada por la Asociación Alén do Val en 1993.

[Apartado dedicado a la fala en mi “Historia, presente y futuro de las hablas extremeñas”, ponencia presentada en el Congreso Internacional sobre Patrimonio Lingüístico Extremeño, Cáceres, 4 a 6 de noviembre de 2004]

Y la polémica sigue...

18 abril 2006

Las familias de Fuente del Maestre

En alguna ocasión he sido testigo del ímprobo esfuerzo que Antonio Carretero Melo ha realizado para terminar su trabajo. Ahora ve la luz su estudio sobre la población de Fuente del Maestre. No conozco mucho sobre bibliografía de linajes, enjambres familiares y onomástica en general, pero de lo que sí estoy seguro es de que en Extremadura no se había efectuado nunca un estudio tan completo como el que Antonio ha concluido después de todos estos años. Miles de horas invertidas para desentrañar las complejas relaciones que, desde mediados del siglo XVI, se han establecido en Fuente del Maestre entre los que eran de allí, los que procedían de otros pueblos y naciones, los marginados, los pudientes, los esclavos; los matrimonios entre unos y otros, las fechas de defunción... ¡Esto sí que es trabajar para una comunidad!

07 abril 2006

Salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial

El Gobierno, por fin, se ha decidido a ratificar la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que, en teoría, tantos beneficios debe deparar a los dialectos, las tradiciones y, en general, a todas las manifestaciones populares de interés folclórico. El anuncio se ha hecho público en la Referencia del Consejo de Ministros de hoy:

RATIFICACIÓN DE LA CONVENCIÓN PARA LA SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL

El Consejo de Ministros ha autorizado la ratificación por España de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 3 de noviembre de 2003, y ha dispuesto su remisión a las Cortes Generales.
La Convención tiene como finalidades la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial; el respeto del patrimonio cultural inmaterial de las comunidades, grupos e individuos de que se trate; la sensibilización en el plano local, nacional e internacional a la importancia del patrimonio cultural inmaterial y de su reconocimiento recíproco, y la cooperación y asistencia internacionales.
El patrimonio cultural inmaterial se manifiesta en las tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma; en las artes del espectáculo; en los usos sociales, rituales y actos festivos; en los conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo, y en las técnicas artesanales tradicionales.
La Convención, para la consecución de sus fines, crea dos órganos: la Asamblea General de los Estados Partes y el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Entre las funciones de los Estados firmantes se encuentra la de adoptar las medidas necesarias para garantizar la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial presente en su territorio. Para ello, y para la identificación de estos bienes, cada Estado confeccionará uno o varios inventarios del patrimonio cultural inmaterial de su territorio y creará una lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
También se prevé la creación de un Fondo para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, cuyos recursos estarán constituidos, entre otros, por las contribuciones de los Estados. El importe de esta contribución no podrá exceder, en ningún caso, del 1 por 100 de la contribución del Estado al Presupuesto Ordinario de la UNESCO.

Enlaces relacionados:

Gabriel y Galán (II)

El número 52 de Salamanca. Revista de Estudios, editada por la Diputación Provincial de Salamanca, está dedicado también a la vida y la obra de José María Gabriel y Galán:

-José María Gabriel y Galán, poeta del pueblo / Fernando E. Gómez Martín
-José M.ª Gabriel y Galán. Aspectos geográficos de su vida y obra. Un testigo de su tiempo / Eugenio García Zarza
-El imaginario social en Gabriel y Galán / Ángel Infestas Gil
-Gabriel y Galán en la tierra que le vio nacer: Frades / Dámaso García García
-La formación de maestros en la Salamanca de la Restauración (1875-1900). La Escuela Normal que conoció Gabriel y Galán / José María Hernández Díaz
-Regeneracionismo social y regionalismo en Castilla y León. El impacto del regeneracionismo en la obra de Gabriel y Galán / Leoncio Vega Gil
-Los valores educativos en José María Gabriel y Galán / Serafín M. Tabernero del Río
-Coordenadas culturales y mecenazgo del poeta (Cámara-Galán-Unamuno) / Fernando E. Gómez Martín
-La religiosidad de Gabriel y Galán / Daniel Sánchez y Sánchez
-Gabriel y Galán en la memoria de un juglar salmantino: Manuel Díaz Luis / Aníbal Lozano
-El extremeño en la poesía de Gabriel y Galán / Juan Felipe García Santos
-Bucólicas y Geórgicas: la estirpe virgiliana de Gabriel y Galán / José Luis Puerto
-Claves para otra lectura en la poesía de Gabriel y Galán / María Luisa Rodríguez Antón
-Aspectos menos conocidos de Gabriel y Galán / Jesús Gabriel y Galán Acevedo
-El habla popular en la prosa de José María Gabriel y Galán / Antonio Salvador Plans

25 febrero 2006

Aurelio Cabrera, José Alemany y el habla de Alburquerque


En todas las bibliografías de las hablas extremeñas que he consultado (incluso en las mías) se reproduce insistentemente el mismo error. En 1916 y 1917, en los tomos III y IV del Boletín de la Real Academia Española (BRAE), se publicó un artículo dividido en dos partes titulado “Voces extremeñas recogidas del habla vulgar de Alburquerque y su comarca”. El autor, aparentemente, es Aurelio Cabrera. Pues no: el verdadero autor de ese artículo es José Alemany.

Me explico: en el encabezado del título del artículo se cita a Aurelio Cabrera (el título completo es “Voces extremeñas recogidas del habla vulgar de Alburquerque y su comarca, por don Aurelio Cabrera, Catedrático de la Escuela de Artes e Industrias de Toledo”). Hasta la fecha, quienes nos hemos acercado en alguna ocasión a ese estudio hemos interpretado que Cabrera era la pluma que había confeccionado el vocabulario alburquerqueño por el hecho de que aparece citado en el encabezado, lo que demuestra, por otra parte, la ligereza con que hemos leído dicho artículo. Aurelio Cabrera es el mero recopilador de las palabras que Alemany ordena y comenta. La introducción también es obra de José Alemany (pp. 653-657 del volumen de 1916). El propio Alemany -en nota a pie de página- dice: “Debo este catálogo de voces a la amabilidad de mi querido compañero don Daniel de Cortázar, por encargo del cual las recogió en Alburquerque, durante los meses de vacaciones, el citado profesor don Aurelio Cabrera”. La primera parte del artículo -reproducida en el volumen de 1916- finaliza con un escueto Continuará, sin firmar; pero en la segunda parte ya sí aparece claramente el nombre de José Alemany en la última página. Incluso en las definiciones, leídas con un poco de atención, encontramos datos que nos indican que el artículo no es obra de Cabrera aunque la lista de palabras sí sea suya. Véanse, si no, estos dos ejemplos:

JURAPASTOS s. m. Culebra pequeñita con patas. Así la define el señor Cabrera; pero según me hace observar mi compañero don Daniel de Cortázar, esta culebrita debe ser la misma que nuestro Dicionario [sic] describe en la 2.ª acepc. de anfisbena, la cual no es propia de América, como allí se dice, sino que existe también en España. Véase Pérez Arcas. Elementos de Zoología. Madrid, 1886, pág. 319 (p. 93).

TROYA s. f. Paleta de madera donde los albañiles echan la cal para cogerla poco a poco con el bailejo. Tal es la definición del señor Cabrera; pero la voz troya no es más que alteración de la castellana trulla, del latín trulla = llana (p. 106).

Aparte de la anécdota de la confusión en el autor, mantenida con pertinaz insistencia en todas las listas bibliográficas hasta ahora (o por lo menos en las que yo conozco), el artículo presenta datos ciertamente interesantes, aunque estos tendrán que ser analizados en otra ocasión.

Bibliografía de las hablas extremeñas

21 febrero 2006

Gabriel y Galán

El último número de la revista Alcántara está consagrado a la figura de José María Gabriel y Galán. La publicación reúne varios trabajos que nos presentan una visión objetiva (algo tan poco frecuente) de la poesía del vate salmantino. Con este número de Alcántara, más los actos oficiales que ha desarrollado la Junta en el último año, podemos considerar que, definitivamente, Gabriel y Galán ha vuelto al lugar que le corresponde dentro del panorama cultural de Extremadura o, al menos, que ha salido de las redes ponzoñosas de quienes se habían apropiado del poeta con descarados intereses espurios (Chamizo sigue, por cierto, enredado en esa maraña).

Los artículos que publica Alcántara en su número 63 son los siguientes:

  • Antonio Salvador Plans: “La conciencia dialectal en Gabriel y Galán”
  • Carmen Fernández-Daza Álvarez: “Gabriel y Galán o la necesidad de ser en la palabra escrita”
  • Luis Sáez Delgado: “Una fortuna menor”
  • Manuel Simón Viola: “Las narraciones cortas de Gabriel y Galán”
  • Teresiano Rodríguez Núñez: “Pasado y presente en la obra de Gabriel y Galán”

Además, rescata en edición facsímil el artículo de Enrique Segura Covarsí titulado “Extremeñas: el dialecto”, que publicó la misma revista Alcántara en 1954.

Del contenido del número 63 de la revista -que merece una lectura sosegada- voy a destacar el párrafo que me parece más significativo en lo que atañe a esas redes ponzoñosas a las que antes aludía:

“En la efervescencia de nacionalismos y lenguas que padecemos, me parece un esfuerzo no demasiado práctico el que algunos realizan aquí para defender ‘esa cosa’ que nunca he sabido bien lo que es, llamado ‘castúo’. Sí comprendo muy bien, sin embargo, que se hable de aspectos o matices dialectales, y que cobran su plena razón de ser cuando se estudia la obra de Gabriel y Galán, particularmente su libro de Extremeñas” (Teresiano Rodríguez Núñez, “Pasado y presente en la obra de Gabriel y Galán”, Alcántara, 63, julio-diciembre 2005, pág. 73).

La publicación de este número de Alcántara es el perfecto colofón a las celebraciones del centenario de la muerte de Gabriel y Galán.

Enlace de interés:

Página del centenario de Gabriel y Galán (1905-2005) de la Diputación Provincial de Cáceres

15 febrero 2006

Más novedades antiguas

El hecho de que exista un artículo sobre léxico extremeño en una revista de ornitología del año 1975 (¡quién lo iba a pensar!) creo que es suficiente motivo como para plantearse la provisionalidad de las bibliografías con que contamos para el estudio de las hablas de la región. De nuevo se trata de Eduardo Barajas Salas, autor del que también acabo de encontrar esta otra referencia en el catálogo de la biblioteca de la Universidad de Extremadura:

Barajas Salas, Eduardo (1995): "El habla popular de Badajoz en las comedias de Adolfo de Vargas (1836-1902)", en Historia y crítica del teatro de comedias del siglo XIX, El Puerto de Santa María, Fundación Pedro Muñoz Seca y Ayuntamiento del Puerto de Santa María, pp. 40-54.

La referencia del artículo encontrado en la revista ornitológica se puede consultar pinchando aquí.

14 febrero 2006

Novedad bibliográfica

Es sorprendente que a estas alturas continúen apareciendo estudios sobre el extremeño. No me refiero, ¡claro!, a nuevos trabajos, tan necesarios ellos; sino a estudios elaborados hace ya bastante tiempo y que, sin embargo, no figuran en ninguno de los repertorios bibliográficos que he consultado. Ayer mismo descubrí, gracias a la base de datos Dialnet, un artículo de Eduardo Barajas Salas (en la base de datos el autor está equivocado) que era completamente desconocido para mí. Se trata del trabajo titulado "Préstamos léxicos portugueses en extremeño: cansera y entallar", publicado en el número 4 (1987) de la revista Campo Abierto. ¿Podremos disponer algún día de una bibliografía completa y actualizada, a poder ser crítica, de las hablas extremeñas?

19 enero 2006

Las hablas extremeñas en la ESO


Francisco López y Sofía Serrano me han enviado cuatro joyas bibliográficas sobre las hablas y la literatura extremeñas. No se trata de títulos antiguos u obras clásicas, sino de todo lo contrario: son los cuatro cuadernos sobre Extremadura que los dos han confeccionado, con la asesoría de Antonio Quilis (quizá en una de sus últimas colaboraciones antes de fallecer), para los cuatro cursos de Enseñanza Secundaria Obligatoria en la asignatura de Lengua castellana y Literatura.
Acostumbrado como ya estoy a las estupideces que mis sufridos oídos han tenido que soportar en boca de indocumentados que se inventan una realidad lingüística para la región, encontrar el caudal de información veraz que presentan los cuadernos de Oxford Educación es una delicia. Saber que los alumnos de los centros de secundaria de Extremadura van a beber en fuentes certeras, actualizadas y excelentemente programadas me tranquiliza.
Enhorabuena a Paco y Sofía, porque han hecho un trabajo magnífico.

13 diciembre 2005

Asturies y Olivenza

He recibido hoy dos documentos peculiares. Los dos, aunque muy distintos, tienen un poso común en las reivindicaciones territoriales. Quienes los firman -y esto hay que advertirlo de antemano- están totalmente legitimados para reivindicar lo que según ellos es justo, aunque otros no compartamos sus posturas.
El primer documento procede de la agencia asturiana de noticias CPN y se entiende como una reacción a las declaraciones que en los últimos días, desde Galicia, proponen la anexión de territorios que, administrativamente, no están contenidos en los actuales límites gallegos
, aunque lingüísticamente sí tengan relación con el gallego (¡qué manía de mezclar, por cierto, la velocidad con el tocino, las lenguas con la política!). El titular de la noticia es claro: "Asturies reclama la devolución del so territoriu históricu", y en ella se exponen las razones por las cuales, ¡a estas alturas!, las provincias de Lugo, León y Santander deberían devolver a la actual Asturias los concejos que perdió en 1834. La noticia se completa con un mapa de esos supuestos territorios históricos que en la forma se parece a la quijada superior de un borrico.
El segundo documento es más interesante por su relación con Extremadura. Se trata de una carta que el Grupo dos Amigos de Olivença ha enviado a los candidatos a la presidencia de la República Portuguesa, en la que se les pregunta sobre las medidas que tomarían para resolver lo que -siempre según ellos- es un conflicto entre España y Portugal: la usurpación de Olivenza por parte de España a principios del siglo XIX.
Largo, cansino e infértil sería explicar al Grupo dos Amigos las razones políticas y, especialmente, de Derecho internacional que legitiman la pertenencia de Olivenza a España desde 1801 (Tratado de Badajoz), máxime teniendo en cuenta que existen normas posteriores, firmadas motu proprio por los dos países, en las que se reconoce implícita y explícitamente la soberanía española sobre el enclave, normas que desconocen al parecer quienes aún reivindican la devolución de Olivenza (sólo un par de ejemplos: Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Portugal, hecho en Madrid el día 22 de noviembre de 1977 y, más actual y significativo en sus definiciones legales, Tratado entre el Reino de España y la República Portuguesa sobre cooperación transfronteriza entre entidades e instancias territoriales, hecho en Valencia el 3 de octubre de 2002). Uno de los argumentos que esgrimen los amigos para reivindicar la devolución de las tierras oliventinas es el de la ausencia de ratificación del Tratado de Badajoz por parte de Portugal, hecho que es absolutamente incierto (la misma firma del Tratado es una ratificación de pleno derecho), pero es que, de lo que no se dan cuenta es de que sus paupérrimas y débiles razones son fácilmente desmontables apelando a sus mismos postulados. Veamos: ¿por qué para estos amigos no es válido el Tratado de Badajoz y, sin embargo, sí lo es el de Alcañices, el que precisamente daba a Portugal la soberanía sobre Olivenza? Tan irracional sería cuestionar la validez de Alcañices como irracional es cuestionar la validez de Badajoz.
En cualquier caso, para quien quiera hacer un recorrido por la problemática oliventina, recomiendo la consulta del excelente libro de Carlos R. Fernández Liesa: La cuestión de Olivenza, Valencia, Tirant lo Blanch, 2004. A quien lo lea, si tiene dos dedos de frente, no le quedará ninguna duda del país al que, legítimamente, pertenece el pueblo.

11 diciembre 2005

Con dos rotuladores cualquiera te pinta un mapa

Existe un mapa sobre la división dialectal de Extremadura –con varias versiones, a cual más descabellada– que está obteniendo grandes éxitos entre pseudolingüistas, aficionados a la dialectología y responsables de páginas web que se dejan llevar más por la vistosidad de los colores que por la rigurosidad científica. La primera vez que lo vi fue en la extinta página de una revista virtual. Movido por la curiosidad exhorté al editor a que me explicara cómo había deducido que Extremadura estaba dividida en tal cantidad de áreas lingüísticas (no recuerdo bien si eran seis, ocho, diecinueve o noventa y cuatro), ya que ingenuamente había creído que la confección de tal engendro venía apoyada por estudios de campo y análisis rigurosísimos de los materiales que hubiera recogido para dibujar el mapa. ¡Oh, desilusión!, no fue así, y todavía no estoy muy seguro de si aquel colorido cartograma era objeto de la imaginación del autor (¿una mala noche, quizás?) o lo había fabricado cogiendo un poquito de por aquí y un poquito de por allá. El caso es que, a partir de ahí, el susodicho mapa empezó a dar vueltas por los mundos cibernéticos, se emparentó con otros que en vez de amarillo y verde contenían también azul y violeta (no me negarán que un mapa con cuatro colores es mucho más vistoso que uno que solo tenga dos, ¡faltaría más!), y tuvo, por fin, una prolija descendencia que, cual hijos de las tribus perdidas de Israel, comenzaron a poblar la tierra (el símil bíblico tiene, por cierto, su explicación, ya que uno de esos mapas ha sido reelaborado por una secta con aficiones lingüísticas). Las versiones modernas de aquel primitivo mapa se han estilizado hasta límites que sobrepasan, con creces, el absurdo más irracional. La última que conozco divide Extremadura en áreas insospechadas (¡lástima que Menéndez Pidal no esté vivo para que se hubiera reído un rato!), a saber: Fala de Xálima, Altoextremeño occidental, Altoextremeño oriental, Altoextremeño centro-meridional, Hablas castellanas de influencia leonesa (con, al menos, cinco subdivisiones), Altoextremeño meridional, Hablas castellanas con restos leoneses (dividida también en tres partes más), Portugués de Alcántara, Medioextremeño, Hablas castellanas de influencia leonesa y portuguesa (con tres partes distintas), Portugués de Olivenza y Bajoextremeño (también, cómo no, dividida en tres partes). ¡Ah!, además hay dos pegotes rojos que se activan cuando pasas el ratón por ellos, pero no sé si son dos áreas nuevas (¿en formación tal vez?) o son dos manchas de pintura que se le han caído al dibujante, y un área en la frontera toledana que debe estar habitada por mudos.
Un profesor me dijo en cierta ocasión: “hay campos en los que solo investigan los expertos; a nadie se le ocurre elaborar teorías para explicar el origen del universo si no es un físico o un astrónomo; pero con las lenguas todo es distinto, todos son expertos aunque haber lo sigan escribiendo sin hache y con uve”. ¡Qué razón tenía!

04 diciembre 2005

Multilingüismo

Hace tiempo dije que en Extremadura se habla español. Lo sigo manteniendo. Aquella afirmación estaba motivada por los ecos que habían producido algunas voces que afirmaban –con más rotundidad de lo que algunos creen– que en Extremadura se hablaba una lengua (¡por lo menos!) distinta del español, castellano o como lo quieran llamar.
Sin embargo, hacer una afirmación tan rotunda conlleva tener que matizar. Algunas de las matizaciones ya las hice en su día cuando dije que no se debe confundir la riqueza dialectal de la región con los sentimientos nacionalistas o con el ideal imaginario que presentan algunos poetas que magnifican, sacan de contexto y elevan a categoría de general los rasgos lingüísticos que ya no son tan generales (lo que no quiere decir que en otras épocas no lo fueran). Ahora, sin embargo, se me viene a la mente una nueva matización, fundada en los tiempos que corren y en la mezcla racial que se está viviendo por doquier.
Probablemente no haya en toda España una sociedad más multilingüe que la madrileña. Basta con subirse a un tren de cercanías en cualquier estación de las localidades de la zona sur y prestar un poco de atención a las conversaciones que se desarrollan en ellos. Es muy habitual oír rumano, polaco, búlgaro, francés (en camerunenses y argelinos), árabe y otras lenguas muy difíciles de distinguir para los que no tenemos el oído acostumbrado al exotismo indígena (un amigo nigeriano me sirvió de traductor con un compatriota suyo con el que se comunicaba en un dialecto del yerwa kanuri). En Extremadura todavía no se ha llegado a una situación similar, aunque ya hay comarcas y pueblos en los que el bilingüismo (en especial español-árabe) no es ni mucho menos extraño. No sé si a alguien se le habrá ocurrido hacer un estudio sociolingüístico de
Talayuela (Cáceres), por poner un caso extremo, pero si a alguien se le ocurre se dará cuenta de la compleja –y por lo tanto rica– situación lingüística que vive la localidad. En el año 2003 residían en esta población más de 4.500 personas de origen marroquí sobre un total de 11.400 vecinos (más del 40% del total). ¿Puede alguien afirmar entonces que en Talayuela se habla solo español?
Otro caso, este por desgracia con una suerte muy distinta, es el de las poblaciones rayanas con Portugal. Hoy el bilingüismo, en pueblos como Olivenza o Cedillo, manifiesta una clara tendencia descendente, tanto que alguien ha llegado a afirmar que “hoje, confinado às camadas mais velhas da população, que, bilingues, o falam apenas entre si, o português de Olivença está moribundo, correndo sério risco de ir engrossar o caudal das línguas que todos os anos morrem, nos territórios que as viram florescer” (M. de Fátima Rezende Matias: “A agonia do português em Olivença”, Revista de Filología Románica, 18, 2001, pág. 165) o, en los mismos términos, “el portugués de Olivenza está agonizando. La exhaustiva descripción de Matías se acerca cada vez más a un reflejo de tiempos ya pasados. Ese alentejano, que en la conciencia de un oliventino resulta muy similar al de Campo Maior, ha ido españolizándose y pierde hablantes día a día. Incluso los oliventinos ya creen que su portugués no es portugués portugués, sino un chapurreo” (Manuel J. Sánchez Fernández: “Apuntes para la descripción del español hablado en Olivenza”, Revista de Extremadura, 23, 1997, pág. 110). Algo de eso último es lo que encontré en Cedillo cuando hice una encuesta allí hace casi diez años.

27 noviembre 2005

Corpus Dialectal de Extremadura (II)



Después de revisar las fechas de las cintas de mi archivo y de consultar los cuestionarios que redacté en las primeras encuestas me doy cuenta de que en la entrada anterior he cometido un desliz. Aldeacentenera no fue el segundo pueblo donde hice una encuesta sino el cuarto. La primera encuesta de cualquier dialectólogo es imposible de olvidar (más que nada por la incertidumbre de cómo van a salir las cosas, de si se sabrán hacer las preguntas convenientemente o de cuál será la reacción del informante), pero el resto de encuestas –a no ser que ocurra algo excepcional– se van diluyendo entre sí hasta que en el recuerdo del investigador solo quedan los nombres de los lugares que ha visitado. De ahí la importancia de grabar íntegramente los interrogatorios: sirven para hacer memoria.
El primer pueblo fue Santa Cruz de la Sierra, con tío “Casquino” como informante (18 de agosto de 1992); el segundo Santa Ana (21 de agosto); el tercero Plasenzuela (24 de agosto); y el cuarto, ahora sí, Aldeacentenera (26 de agosto).

25 noviembre 2005

Corpus Dialectal de Extremadura (I)

26 de agosto de 1992: Aldeacentenera. Ese día cumplía 23 años. No era el primer pueblo al que me acercaba para hacer una encuesta dialectal (era el segundo; el primero fue Santa Cruz de la Sierra), pero he querido elegir una muestra de las grabaciones que hice ese día para inaugurar el Corpus Dialectal de Extremadura por lo que tiene de simbólico esa fecha para mí. ¿Qué hacía un joven que ese día cumplía 23 años perdido por esos pueblos de Dios hablando con los ancianos?, se podría preguntar más de uno. Confiar en un proyecto es la respuesta.
Las encuestas que realicé aquel verano de 1992 en nueve pueblos de la provincia de Cáceres fueron el inicio de lo que varios años después se llamaría
Cartografía lingüística de Extremadura. Mi propósito ahora, entre otros, es sacar a la luz algunos fragmentos de las grabaciones que efectué en el marco de aquel proyecto, grabaciones que han dormido en un oscuro apartado de un armario durante todos estos años, quizá esperando a que las nuevas tecnologías hubieran avanzado lo suficiente como para que la conversión del formato analógico al digital no me costara un ojo de la cara o lo pudiera hacer con unas mínimas garantías de calidad. Esas grabaciones (144 cintas de cassette de 70 pueblos) tienen el calor que le falta a los mapas lingüísticos: la voz viva, el referente real de los productos elaborados a que dan lugar las grabaciones, la materia prima de la dialectología, por tanto.
Pero el Corpus Dialectal de Extremadura no pretende ser solo el marco en que divulgue parte de aquellas encuestas (lo contenido en esas cintas de cassette lo voy a utilizar más como complemento que como verdadero objeto de investigación). El CoDiEx es un proyecto para la documentación del habla de cuarenta enclaves lingüísticos extremeños y divulgar las muestras orales en la red (véase la prueba de
Madroñera) como colofón de algo que en su día no me fue posible hacer debido a las limitaciones que tuve que poner a mi tesis doctoral. En ella, salvo excepciones, únicamente tuvo cabida el habla masculina, fruto del seguimiento a pie juntillas de la regla NORM’S (nonmobile, older, rural males), que ha sido habitual en los estudios de geografía lingüística española hasta hace poco. Ahora, con el Corpus, quiero presentar también testimonios de habla femenina de esos cuarenta pueblos para ponerlos en relación con las muestras del habla de los varones. En ello estamos.

16 octubre 2005

Aubrey F.G. Bell y Extremadura

Era 1926.
Lo he redescubierto perdido entre mis papeles: las notas que tomé hace años del número especial para España que publicó el diario inglés The Times el 10 de agosto de 1926. En las páginas de ese periódico aparecen varias frases que no tienen desperdicio sobre la impresión que Aubrey F.G. Bell tenía de Extremadura. El primer párrafo va dedicado a las Hurdes. Es duro. Se trata de la versión escrita del espectáculo visual que nos presentará Buñuel seis años después en su Tierra sin pan. Ahí va:

“Más allá de la Sierra de Béjar vive en la Sierra de Gata, el pueblo extraordinario de los Hurdanos. Aunque la parte malsana es únicamente la del Río Malo, los habitantes, morando entre collados cubiertos de jara y de arroyos cristalinos, tienen la cara blanca y enfermiza de una raza degenerada, descuidada y desnutrida. Muchos parecen sombras moviéndose en un mundo infernal. El tipo de estos aldeanos, las condiciones en que viven, parecidas a las de los habitantes de cavernas, sus raros vestidos de cuero remendados, las oscuras cabañas de pizarra, su habla, la división de la propiedad (perteneciendo, a veces, un borrico, un cerezo, una cocina a más de una persona) ofrecen un estudio curioso” (pág. XII).

Para los extremeños, en general, tampoco escatima adjetivos:

“El elemento que domina en el carácter extremeño es la energía, por más que puedan parecer dormidos y medio muertos”.
“Son muy honrados en los negocios, con una seriedad que parece congénita [...]. Parecen contentos, hasta apáticos, sin ambiciones; pero por debajo anda la antigua energía y amor a las aventuras, esperando objeto y ocasión dignos de esa energía”.
“Y verdaderamente es poca la cultura de este pueblo intenso y tenacísimo: en ninguna otra parte de España se encuentran tan pocos libros, ni es tan rara la lectura”.
“Son, dijo Ford, sencillos, indolentes, bondadosos y contentos, pero cuando es preciso, son capaces de grandes esfuerzos. Los gobiernos, añade, parecen olvidar que Extremadura existe” (Las citas proceden de la página XVIII del ejemplar n.º 44.346, del martes 10 de agosto de 1926).

Esta era la imagen que se difundía fuera de España (y también dentro) de la Extremadura del primer tercio del siglo XX: miseria, incultura, atraso... Es cierto lo que dice sobre los gobiernos que parecen olvidar que Extremadura existe; así ha sido siempre, aunque el problema no ha estado tanto en los gobiernos de fuera, los de la Corte, como en los gobiernos de dentro, los de los señoritos locales, los caciques, los explotadores.
Hoy Extremadura se precia de ser la región española con mayor número de bibliotecas en función de sus habitantes, pero sigue siendo la región con el mayor índice de analfabetismo de España. ¡Mal asunto!